Siddharta y su visión de la verdad absoluta

Parte del diálogo que tuvo Siddharta con el viejo Govinda, un interlocutor ocasional en su camino:

No. Digo lo que he encontrado. El saber es comunicable, pero la sabiduría no. No se la puede hallar, pero se la puede vivir, nos sostiene, hace milagros: pero nunca se la puede explicar ni enseñar. Esto era lo que ya de joven pretendía, y lo que me apartó de los profesores.

He encontrado otra idea que tú, Govinda, seguramente tomarás por broma o chifladura, pero, en realidad, se trata de mi mejor pensamiento. Es éste: ¡Lo contrario a cada verdad es igual de auténtico! O sea: una verdad sólo se puede pronunciar y expresar con palabras si es unilateral. Y unilateral es todo lo que se puede expresar con pensamientos y declarar con palabras; todo lo unilateral, todo lo mediocre, todo lo que carece de integridad, de redondez, de unidad.

Cuando el venerable Gotama enseñaba el mundo por medio de palabras, lo tenía que dividir en sansara y nirvana; en ilusión y verdad, en sufrimiento y redención. No es posible otra forma para el que desea enseñar. No obstante, el mundo mismo, lo que existe a nuestro alrededor y en nuestro propio interior, nunca es unilateral. Jamás un hombre o un hecho es del todo sansara o del todo nirvana; nunca un ser es completamente santo o pecador. Nos parece que es así porque nos hacemos la ilusión de que el tiempo es algo real. Y el tiempo no es real, Govinda, lo he experimentado muchísimas veces. Y si el tiempo no es real, también el lapso que parece existir entre el mundo y la eternidad, entre el sufrimiento y la bienaventuranza, entre lo malo y lo bueno, es una ilusión.

Del libro Siddharta de Herman Hesse

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cada vez que te vayas de vos misma
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales
siempre habrá un sitio dondequiera
con un montón de bienvenidas
todas te reconocen desde lejos
y aprontan una fiesta tan discreta
sin cantos sin fulgor sin tamboriles
que sólo vos sabrás que es para vos
cada vez que te vayas de vos misma
procurá que tu vida no se rompa
y tu otro vos no sufra el abandono
y por favor no olvides que te espero
con este corazón recién comprado
en la feria mejor de los domingos
cada vez que te vayas de vos misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de encontrarse
y así verás que allí también te espero.


Mario Benedetti

Año nuevo*

Si!! Hemos dado vuelta la hoja del calendario, estamos de acuerdo. He estado observando con mucha atención las diferentes manifestaciones que el lenguaje oral, también otros, nos permite expresar en éste sentido.

Este acontecimiento, un hito en la vida social, genera cierta motivación en el sentir colectivo; con las particularidades que loano_nuevo_tooekos recursos de nuestra cultura dominante o dominada nos ofrecen. El famoso arbolito de navidad, incesante e inexplicablemente sometido a intensas nevadas, al
igual que ese individuo barbudo y sobre abrigado en medio de las primeras altas temperaturas de diciembre, que a costa de saciar la ilusión de los niños absorbe en su beneficio el esfuerzo complaciente de muchos adultos esperanzados en malgastar sus recursos para pagar el precio de pertenecer, la invasión de productos para la ocasión, turrones de las más variadas acepciones, frutos secos, bebidas, panes y budines, etc, etc.

Infaltable, la explosión de deseos por un mundo mejor, por la prosperidad del otro, a troche y moche disparando indiscriminadamente cual tirador de Belgrano, auspicios de un mejor año, lleno de salud (esto último de muy poco agrado para Corporaciones dueñas del sistema de salud) y trabajo, cosa algo menos resistida (por ejemplo la corporación «cegetista» y su proyecto de poder político «moyanista» ). Y ahí anduve pateando cemento almagrense para ver si ante tanto diluvio de buenaventura podía rescatar alguito como para stockear aunque mas no sea hasta los primeros meses del año que comienza.

De modo que termine de descolgar el ya viejo calendario de la pared y me dispuse a suponer que con ello se iban “esas” penas detrás de “aquellas” vaquitas que a ésta altura ya se habían marchado, pero para colmo de asombros, las penas no se irían. Ya se habían anidado en la pared hasta ahora tapada por el calendario del año que pasó, una abertura entre los ladrillos del cimiento tupida de acontecimientos perennes rompían toda convención hecha ley de que cada 31 de diciembre algo termina, y algo empieza.

*Publicado originalmente en http://tooeko.blogspot.com.ar/2011/01/ano-nuevo.html en enero 2011.

El sabio que identificó esta época como preocupante «modernidad líquida».

Zygmunt Bauman, el sociólogo y filósofo que identificó el drama de la sociedad actual bajo el nombre de «modernidad líquida», ha muerto. Tenía 91 años y toda una vida dedicada a desentrañar el tejido de la sociedad emergida en los siglos XX y XXI. La de una humanidad modelada tras la caída de la burguesía entre los siglos XIX y XX, del nacimiento del comunismo, del socialismo, del capitalismo y demás ismosamparados bajo un paraguas llamado modernidad, globalización y ciberespacio. Desenmascaró a un ser humano que corre tras el espejismo de unos ideales contaminados por su propia individualidad, alentados por el sistema político-económico.

Bauman, polaco de origen judío, nació en Poznan el 19 de noviembre de 1925 y murió este 9 de enero de 2017 en Leeds, Inglaterra, su última estación de errancia. Fue víctima de la persecución del nazismo, de las purgas del comunismo en su país y del exilio.

Desde finales de los años 40 se dedicó a descifrar el nuevo mundo desde su propio núcleo: el ser humano, la sociedad y cómo se van haciendo mutuamente. La manera en que todo lo considerado estable y sólido se resquebrajó, se licuó y dejó a la humanidad en una especie de naufragio e incertidumbre.

Bauman se convirtió en uno de los intelectuales más relevantes y críticos con la sociedad y el sistema político y económico. Fue un sociólogo y pensador siempre atento al presente, al ritmo de cada día, tratando de otear los efectos de ese presente. Eso lo llevó a diseccionar y retratar temas que iban desde el obrero y la clase obrera hasta el internauta y todos los anillos de circunstancias que los rodeaban, pasando por los efectos del consumismo y la globalización.

Recordó lo básico de nuestros anhelos, que la misma modernidad ha querido maquillar: todo lo que hacemos no tiene otro fin más que la búsqueda de la felicidad, un deseo contaminado por el propio sistema, por la ilusión, por la felicidad prefabricada y en serie que ofrece esta nueva era.

Una clave del futuro, afirmó Bauman, está en la resolución y administración del duelo eterno entre Libertad y Seguridad. Condenados a lo irresoluble, al desequilibrio, nos recordó que son tres las causas que el ser humano combate para eliminar el sufrimiento, es decir, los obstáculos generales a la felicidad: «la supremacía de la naturaleza, la fragilidad de nuestro cuerpo y la insuficiencia de las normas que regulan los vínculos recíprocos entre las personas en la familia, el Estado y la sociedad».

El capitalismo ha triunfado, según Bauman, porque ha encontrado un punto sensible y clave en las personas, ha sabido explotar el fetichismo de la mercancía.

Mientras en los dos primeros se han logrado «numerosas victorias» y no hay grandes conflictos, sobre la tercera causa señaló que, aunque la sociedad «debe imponer restricciones a sus miembros, los hombres y mujeres necesitan rebelarse contra esas restricciones para seguir avanzando en pos de la felicidad». Exhortaba al equilibrio, porque si «hace cien años, la historia humana solía representarse como un relato sobre el progreso de la libertad», y ese déficit «era la cuita más común», y la gente estaba dispuesta a ceder porciones de seguridad a favor de ella; hoy parece todo lo contrario.

Para este pensador, el tiempo futuro es «puntillista»,como esos cuadros de SeuratSisley donde cada punto reclama su atención porque es un mundo, pero a la vez está rodeado de otros que piden lo mismo hasta formar el cuadro completo, donde todos se saben indispensables para ofrecer la imagen correcta. «Pero cualquiera de ellos», advirtió Bauman, «puede convertirse de un momento a otro en un Big Bang. No obstante, a diferencia de las obras legadas por los maestros pretéritos de la escuela puntillista, resulta absolutamente imposible predecir qué momento experimentará tal transformación…». Se avecinan varias: ¿una de ellas podría ser el retorno del péndulo? ¿De la solidificación a la fuerza de lo que el sociólogo polaco llama mundo líquido debido al duelo irresoluble entre libertad y seguridad?

En sus último años, Bauman alertó sobre algo preocupante: todo aquello que identificó como «líquido» parecía estar volviendo a su estado anterior de solidificación, pero a la fuerza. Porque esa fragilidad del ser humano inoculada de incertidumbres no empieza a mejorar por sí misma, sino a través de restricciones y del aumento de espejismos facilitados por el mundo digital. Detectó cómo la humanidad experimenta una vuelta a valores menos maleables, mientras se espolean viejos fantasmas con la promesa de un mundo más estable en detrimento de, por ejemplo, libertades individuales y colectivas.

El sociólogo veía un escenario condenado al desencuentro y al conflicto. Por eso, la presencia de Sigmund Freud era clara en sus análisis, al asegurar, por ejemplo, que «la civilización es una transacción». Consciente de complacer las necesidades humanas de la libertad y la seguridad, Bauman afirmó que «una seguridad sin libertad equivaldría a esclavitud, mientras que una libertad sin seguridad desataría el caos».

El capitalismo ha triunfado, según Bauman, porque ha encontrado un punto sensible y clave en las personas, ha sabido explotar el fetichismo de la mercancía. Una estrategia que ahora Internet aumenta a la enésima potencia al ver que todo está al alcance, pero sembrando al mismo tiempo la duda de que siempre hay algo mejor a lo elegido y, por ende, expande la sombra del error, de una decisión equivocada ante la sobreoferta. Espolea esa búsqueda de satisfacción que nunca será colmada definitivamente.

La alianza deseo-capitalismo-internet parece no tener fin… El individualismo y el yoísmo amplían su reino…

VIDEO entrevista

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Zygmunt Bauman es autor de más de 50 libros y un centenar de ensayos. Entre sus obras figuran: La cultura como praxis, Vigilancia líquida, Vida líquida, Miedo líquido, Esto no es un diario, Sobre la educación de un mundo líquido, Estado de crisis, Extraños llamando a la puerta (todos en Ediciones Paidós) y Tiempos líquidos.

Saludo y gracias.

Aprovecho este muro sospechoso, para decirles simple y hondamente sentido, mi profundo agradecimiento a muchos de ustedes por ser parte de mi tiempo. Sepan que aun en el bullicio de la nada de algunas redes sociales, algo de borra queda. A redoblar en cada galope, el sentido de solidaridad y justicia, nunca es tiempo de abandonarlos. Hoy, una vez mas el pueblo no siempre es agenda de los gestores de la política, mi solidaridad para los pueblos del mundo que sufren injusticia, y simplemente mi deseo de que no dejemos de reflexionar nuestro tiempo. Arriba 2017!

Decir que no

Hoy tuve la suerte, el privilegio de escuchar un discurso de Teresa Rodríguez, a quién vengo siguiendo con especial admiración, siendo una inspiradora del Sí se puede!!!.

En su exposición en el Parlamento de Andalucía, además de su brillante discurso, es su sensibilidad elocuente hacia el foco de discusión que efectivamente está en juego en la España plurinacional.

Pero por si me quedara alguna duda, haber mencionado a Mario Benedetti con poema Decir que no, me dio por ganado el día.

«Decir que no»decir-que-no-mario-benedetti_carlosmaciel_uruguay
Mario Benedetti

Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza
sentir que otros
los peores
entran a saco por tu sueño

ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

no obstante
cómo desalienta
verte bajar tu esperanza
saberte lejos de ti mismo

oírte
primero despacito
decir que sí
decir sí quiero
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado

y ver que un día
pobre diablo
ya para siempre pordiosero
poquito a poco
abres la mano

y nunca más
puedes cerrarla.

 

Uruguayos en el exterior. Afianzar la conciencia de derechos

Nuevas percepciones de espacio temporales son condición destacada en muchas relaciones socio-estatales. Hechos históricos en diferentes países no eran percibidos con la inmediatez y la sensación de consecuencias, como si lo vivimos hoy día.

Los acontecimientos sociales en Francia con las protestas sociales frente a la reforma laboral, los procesos de reacomodamientos socio políticos del norte de África, la guerra doliente en Siria, las masas migrantes que transitan territorios como parias en busca de paz y cobijo, la matanza en Orlando, etc, son acontecimientos de la vida social que transcurren en el mundo y que a miles de kilómetros lo “vivimos” sin el filtro de la distancia y el tiempo, percibiéndonos como parte involucrada de algunas de las consecuencias que implican éstos hechos.

 

La sociedad civil y el desafío ante lo inconcluso

Esto nos lleva a repensar el lugar de las instituciones, por ejemplo el Estado pareciera ya no ser suficiente, ni la única institución capaz de ordenar la complejidad social, y por tanto es la sociedad civil la que paulatinamente asume roles colaborativos como agentes políticos que propician orden, generando proyectos, políticas, solidaridad, acuerdos, etc.,” reflexiona el sociólogo Imanol Zubero.

Precisamente en la medida que el Estado pierda el liderazgo tradicional, producto de estructuras de pensamiento en vías de superación, y la sociedad civil no logre una cohesión necesaria para la articulación compleja de los roles que asume, con mayor responsabilidad, competencias, eficiencias, etc, este escenario inconexo dificulta el trabajo colaborativo entre el Estado y Sociedad Civil en el tratamiento de las demandas y desafíos de éstos nuevos tiempos.

La sociedad civil, a través de sus ONGs por momentos se ven sobrecargadas por las demandas sociales, realizando tareas sustitutas o complementarias del Estado. Están siendo actores de vinculación entre ciudadanos, generadores de redes, generadores de identidad, poniendo el ojo en problemas prácticos, podríamos decir prestando servicios fundamentales. Claramente es el caso de las organizaciones de uruguayos en el exterior, quien más o quien menos a transitado algunas instancias que aquí menciono.

Este fenómeno organizativo tiene muchos años entre los uruguayos en el exterior, no es nada nuevo por cierto, pero no obstante ello, estimo que la caracterización de éstas organizaciones ciudadanas en el exterior, han adoptado progresivamente nuevas fisonomías, mayores competencias, han incrementado sus prestigios entre los pares, atendiendo la inmediatez que surge de las particularidades del ciudadano uruguayo en el exterior. Posiblemente esto no se habría producido si como contraparte, no deseada por cierto, el Estado haya abandonado estos territorios de sus competencias, o quizás más preciso sería decir, que no ha podido estar a la altura de las circunstancias de los procesos ciudadanos en el exterior.