Saludo y gracias.

Aprovecho este muro sospechoso, para decirles simple y hondamente sentido, mi profundo agradecimiento a muchos de ustedes por ser parte de mi tiempo. Sepan que aun en el bullicio de la nada de algunas redes sociales, algo de borra queda. A redoblar en cada galope, el sentido de solidaridad y justicia, nunca es tiempo de abandonarlos. Hoy, una vez mas el pueblo no siempre es agenda de los gestores de la política, mi solidaridad para los pueblos del mundo que sufren injusticia, y simplemente mi deseo de que no dejemos de reflexionar nuestro tiempo. Arriba 2017!

Uruguayos en el exterior. Afianzar la conciencia de derechos

Nuevas percepciones de espacio temporales son condición destacada en muchas relaciones socio-estatales. Hechos históricos en diferentes países no eran percibidos con la inmediatez y la sensación de consecuencias, como si lo vivimos hoy día.

Los acontecimientos sociales en Francia con las protestas sociales frente a la reforma laboral, los procesos de reacomodamientos socio políticos del norte de África, la guerra doliente en Siria, las masas migrantes que transitan territorios como parias en busca de paz y cobijo, la matanza en Orlando, etc, son acontecimientos de la vida social que transcurren en el mundo y que a miles de kilómetros lo “vivimos” sin el filtro de la distancia y el tiempo, percibiéndonos como parte involucrada de algunas de las consecuencias que implican éstos hechos.

 

La sociedad civil y el desafío ante lo inconcluso

Esto nos lleva a repensar el lugar de las instituciones, por ejemplo el Estado pareciera ya no ser suficiente, ni la única institución capaz de ordenar la complejidad social, y por tanto es la sociedad civil la que paulatinamente asume roles colaborativos como agentes políticos que propician orden, generando proyectos, políticas, solidaridad, acuerdos, etc.,” reflexiona el sociólogo Imanol Zubero.

Precisamente en la medida que el Estado pierda el liderazgo tradicional, producto de estructuras de pensamiento en vías de superación, y la sociedad civil no logre una cohesión necesaria para la articulación compleja de los roles que asume, con mayor responsabilidad, competencias, eficiencias, etc, este escenario inconexo dificulta el trabajo colaborativo entre el Estado y Sociedad Civil en el tratamiento de las demandas y desafíos de éstos nuevos tiempos.

La sociedad civil, a través de sus ONGs por momentos se ven sobrecargadas por las demandas sociales, realizando tareas sustitutas o complementarias del Estado. Están siendo actores de vinculación entre ciudadanos, generadores de redes, generadores de identidad, poniendo el ojo en problemas prácticos, podríamos decir prestando servicios fundamentales. Claramente es el caso de las organizaciones de uruguayos en el exterior, quien más o quien menos a transitado algunas instancias que aquí menciono.

Este fenómeno organizativo tiene muchos años entre los uruguayos en el exterior, no es nada nuevo por cierto, pero no obstante ello, estimo que la caracterización de éstas organizaciones ciudadanas en el exterior, han adoptado progresivamente nuevas fisonomías, mayores competencias, han incrementado sus prestigios entre los pares, atendiendo la inmediatez que surge de las particularidades del ciudadano uruguayo en el exterior. Posiblemente esto no se habría producido si como contraparte, no deseada por cierto, el Estado haya abandonado estos territorios de sus competencias, o quizás más preciso sería decir, que no ha podido estar a la altura de las circunstancias de los procesos ciudadanos en el exterior.

Tolerancia

intoleranciaAleatoriamente escucho hablar sobre la falta de tolerancia, en efecto, considero que estamos carentes de este valor, y no es precisamente un hallazgo que lo diga, la elocuencia de los hechos hablan por sí solo.

El punto desafiante, en todo caso, es hacer el ejercicio de comprensión de por qué nos sucede esto. Lejos de esperar una respuesta absoluta que todo lo resuelva, me inclino por considerar que sea cual fuere la respuesta resolutiva de ésta intolerancia global que nos gobierna, en cualquiera de los casos será una acción, será un verbo, lo que canalice la superación de la intolerancia en el mundo.

Obviamente la respuesta es ser tolerantes, la acción es la tolerancia, pero ¿en qué territorio habrá de activarse ésta acción? ¿hacia dónde? ¿hacia quién?. En el único territorio que podemos ejercer el cambio, en nosotros mismos. De lo contrario, seguiremos atrapados devorándonos mutuamente hasta tanto no comprendamos que es a nosotros mismos que debemos ser tolerantes, frente al mar de heridas e imperfecciones que somos.

No es secreto que somos a los demás lo que a nosotros mismos.

Mujer trabajadora

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8 de marzo

Saludo a la mujer trabajadora. A la que lucha por sus derechos con el único ánimo de justicia. La que ofrece incondicionalidad a sus hijos, la que persiste en la idea de ser fuente inagotable de amor y unidad en la familia. Esas son las mujeres que me conmueven y me alientan a sostener el andar de justicia y equidad.

 

Somos parte innegable de la universalidad, pero mi admiración se detiene en aquellas que arrojan sentido a la vida promoviendo acciones de valor y justicia. Esas mujeres son mi horizonte, las que proponen verdadera igualdad, las que no proponen odio sino amor, las mujeres trabajadoras. Hoy es mi cumpleaños, y me hace sentirme mas que nunca, hijo de la mujer trabajadora.

La cuestión educativa

Probablemente no descubrimos nada si decimos que hay determinadas problemáticas sociales que son definitivamente complejas, como por caso, la cuestión educativa. Entiendo que no estamos frente a un problema exclusivo de la Argentina, algo que no se encuentre en otros países del mundo, mas bien creo que efectivamente no es una cuestión estrictamente argentina, y que existe en muchos países del mundo, incluso en los mas encumbrados.

Pero no resulta satisfactorio y propositivo pensarlo así, y no está mal el ejercicio de solución de la cuestión local. Por que en definitiva, en primera instancia nos debe ocupar nuestra sociedad, nuestro entorno inmediato, nuestros niños.

Como en muchas de éstas cuestiones complejas, suele encontrarse partes enfrentadas (visiones diferentes) y no es difícil encontrar razones de valor en ambas partes, pero cuando la cosa se pone trabada, hay que modificar de inmediato el objeto de observación y el orden de prioridades. En el caso de nuestros niños, y no todos nuestros niños, sino los que están siendo contenidos por la educación pública y gratuita, «es de suponer» los más carenciados o los que requieren mayor respaldo por aquello de «igualdad de oportunidades para todos», son los que están siendo impactados en sus derechos esenciales a la educación.

Los niños de la educación pública, que no es la educación pública que conocimos los cuarentones de hoy, es ésta educación pública la de los tiempos presentes; viene perdiendo solidez en la calidad y hasta el valor de la diversidad. Aún así, sigue siendo un ámbito de contención.

Los trabajadores docentes, enarbolan una lucha basada en derechos y razones válidas para emprender decididamente un reclamo largamente esquivado por el Estado, donde los gestores de turno del poder político del Estado, no encuentran espacios de decisión para dirimir justicia por que en detrimento del status que dicen representar, en lo concreto ya no cuentan con el poder real ni las convicciones para pretender ejercerlo en nombre del pueblo. Estos gestores de privilegio, los políticos,  miran la cosa desde el pedestal de la burguesía que está a mitad de camino entre el ser y el no ser, pero mientras tanto hacen de cuenta que son los «dueños del momento». Estos hombres y mujeres difícilmente envíen a sus hijos a una escuela pública, por que tienen el «ejercicio de conciencia trabajado», y confían, mas allá del discurso políticamente correcto, que la educación pública va camino a su degradación insalvable.

Mientras tanto, siguen faltando líneas editoriales, que describan el impacto efectivo y potencial que implica para un pueblo o una nación, la degradación del sistema formativo de nuestros niños.-

Tolerancia

tolerancia-comprensionExiste una consideración en el universo de la filosofía acerca de que el «conjunto de las notas que permiten definir un concepto, por oposición o por extensión», conlleva a un comportamiento comprensivo.

Esta idea, que tiene entre sus «antepasados» lingüísticos, la aprehensión de las cosas, el tomar, el hacerse de algo, pero sin establecer un juicio sobre éste, ni afirmación o negación; da cuenta de una postura comprensiva fundada en la tolerancia.

Se podría postular que los individuos que ejerzan la acción de comprender, cuentan con facultad, capacidad o perspicacia para entender las cosas, asumiendo una postura comprensiva y tolerante.
Suponiendo que la tolerancia ya es un bien escaso, la falta de esta, nos esta arrojando a un relacionamiento descontrolado que subvierte algunos parámetros establecidos que «garantizaron» cierta convivencia social; proponiendo, en principio, la simple ruptura de consensos pero sin proponer nuevos paradigmas que garanticen, aún, la convivencia armoniosa.
Contradictoriamente, esta ruptura visibiliza una diversidad de comportamientos individuales que no se suponían predominantes, como una especie de big bang de las estructuras mentales, pero sin un elemento de cohesión como podría haber sido el de la tolerancia.
Esto me sugiere un principio de respuesta, la falta de comprensión hacia el otro. La falta de comprensión, ya sea por negación del otro o por gigantismo del yo o lo que fuere, alienta la intolerancia como fenómeno destacado de los tiempos que corren.
Pareciera ser que la escases de comportamientos comprensivos, nos arroja a la ausencia de tolerancia.